martes, 5 de agosto de 2014

La Apuesta de Pascal

Para empezar el blog, me parece interesante incluir este curioso argumento que sobreanalizan las mentes más ágiles y a la vez las más soberbias:

Ante la “creencia en Dios” hay cuatro opciones:
Si creo en Dios y no existe, tras mi muerte no pierdo ni gano nada.
Si creo en Dios y existe, gano la vida eterna.
Si dudo de Dios y no existe, no gano ni pierdo nada.
Si dudo de Dios y existe, me gano una tortura eterna en el infierno.

*Posibilidades para el que cree
1.- Vida eterna,
2.- Nada.

*Posibilidades para el que no cree.
1.- Nada
3.- Tortura eterna.

Se concluye entonces que es mejor creer que no creer, porque las perspectivas son mejores para el que cree.

Ahora bien, esta "apuesta" siembra la semilla en el "racional-librepensador-soberbio-autocomplaciente" de que podría haber algo más allá del propio entendimiento y de la propia dimensión humana. La "lógica atea" trata de demostrar que estamos aquí en un equilibrio perfecto natural, con cuerpos que son máquinas eficientes y perfectas, sólo por un capricho de la naturaleza cuya creación fue el Big Bang del cual no se entiende de donde vino la materia, pero cuya ignorancia lleva a deducir que aunque no podamos explicar todo, seguro se puede explicar por un ser humano, porque somos los seres supeiores en la existencia, etc.

Reconozco que hay muchas cosas que no sá y no puedo explicar, pero no las necesito para entender que hay un Ser Supremo. Además que mis conocimientos y sentimientos de vanidad jamás superarán las muestras de amor de ese Ser Supremo.

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